Oct
18
2009
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Suicidio

Hay que despertar mucho la confianza en Dios en esas personas que sufren estas tentaciones de suicidio, ayudarles a valorar el don de la vida, el sentido del sufrimiento.

La vida es un don tan grande y tan lleno de posibilidades que todos la aprecian como un gran tesoro. La misma naturaleza ha dotado al hombre de un fuerte instinto para no perderla: el instinto de conservación.

I. Definición

Es la destrucción de la propia vida, directamente procurada, ya sea por medio de una acción o a través de una omisión voluntaria.

II.Un poco de historia y estadísticas

En Grecia y en Roma el suicidio era en realidad ejecución por propia mano de una pena de muerte decretada ya por la autoridad, ya fuera ésta justa o infusta.En algunas culturas, por ejemplo la japonea, el suicidio se entendía como el único medio digno del hombre para superar una situación en la que su honor había quedad o herido. En la época del Romanticismo, siglo XIX, se hizo célebre el suicidio por razones de amor no correspondido o imposible.

En general, en épocas pasadas la mayoría de los suicidios estaban motivados, más que por un odio a la vida o deseo de la muerte, por un impulso de encontrar una solución rápida a un problema ético que no había sido enfocado de una manera justa.

Estadísticamente está comprobado que el número de suicidios ha aumentado de forma espectacular en el siglo XX y de modo especial en la segunda mitad. Existe también una cierta correlación entre sociedades industrializadas y alto número de suicidios en las ciudades -y más en las grandes ciudades- que en los ambientes rurales.

Calculando sobre la población mundial, se dan aproximadamente diez suicidios por cada 100.000 habitantes (es decir, el 0.1 por 1.000). Según una tendencia estadística comprobada en los últimos años, en Europa la mayor frecuencia de suicidios se da en Hungría, Austria, Checoslovaquia, Alemania Occidental, Finlandia, Dinamarca y Suecia, con una oscilación desde 34 por cada 100.000 habitantes a 23. En España, como media, el índice supera un poco el 5 por cada 100.000 habitantes.

Otras comprobaciones estadísticas:

La mujer se suicida menos que el hombre; el índice de suicidios femeninos no llega a la mitad de los masculinos.

El mayor número de suicidios se da entre personas ancianas o acercándose a la ancianidad (entre sesenta y sesenta y nueve años en general).

En algunas sociedades de las que se tienen datos concretos -por ejemplo en los Estados Unidos- se aprecia un crecimiento en el número de suicidios de jóvenes. Así se pasa -para las personas comprendidas entre los quince y veinticuatro años- de un índice de 6.5 por 100.000 en 1900 a un índice de 19 en 1971.

III. Causas del suicidio

No es cierto, hablando en general, que el suicidio depende del tipo de régimen político. Se dan indistintamente en países con régimen comunista y en los países democráticos.Está comprobado que más de la mitad de los suicidios siguen o son la culminación de un estado de depresión psíquica. Habría que dilucidar las causas de esa depresión: vivimos en un ambiente cultural difundido, en donde la sociedad no ofrece normas, ideales u objetivos dignos de trabajar por ellos. En pocas palabras, los suicidios aumentarían en aquellas sociedades en las que falta un claro sentido de la vida.

En aquellas sociedades en las que los hombres tienen un profundo sentido de la religiosidad están mucho menos expuestas al suicidio. Pero donde hay un ambiente materialista de la vida es más propicio para el aumento de los suicidios: al difundirse como ideal humano el hombre que triunfa siempre, el que tiene suficientes medios económicos y puede dar cumplimiento también a las diversas apetencias sexuales, la frustración en estos campos -sea en el período juvenil o en la ancianidad- puede hacer nacer la idea de que se está de sobra.

En cambio, cuando la vida no se limita a simples horizontes materiales, es decir, cuando existe un proyecto ético de vida en el que entran realidades espirituales, la persona encuentra siempre el sentido de su existencia. La razón principal de este hecho consiste en que el materialismo está estrechamente relacionado con el egoísmo: se quiere tener, poseer para la propia y exclusiva satisfacción. En el caso de los bienes espirituales se da otra lógica: así, la amistad, la solidaridad, la cooperación no pueden basarse en el egoísmo; hacen que la persona salga fuera, y precisamente para dar a los demás lo mejor de sí misma. Este sentido de donación se conecta, en sus raíces más profundas, con el don de la vida, cuyo autor es Dios. De este modo, una existencia auténticamente religiosa (no rutinaria, no exterior, nacida de la convicción) encuentra siempre el sentido de la vida, su inmenso valor. Por eso, está comprobado que el suicidio se da en personas que no tienen un profundo sentido espiritual de la existencia.

IV. Juicio ético

La ley moral natural, esa que tenemos impresa en nuestra conciencia y en nuestro corazón y puesta por Dios desde que nacemos, descubre por sí sola la ilicitud del suicidio. El único dueño de la vida es Dios, que la da a cada hombre para que pueda conocerle y darle culto, sirviendo así a todos los demás hombres, ya que la persona es social por naturaleza. Ninguna vida humana es inútil o poco importante. Por tanto, con el suicidio se atenta contra un derecho divino.

El suicidio se opone de forma clara al instinto de conservación, es decir, a un legítimo amor propio que está en la naturaleza humana y que le mueve a permanecer en el ser, para su bien y para el bien de los demás. Hasta tal punto es esto que la mayoría de los suicidios son achacables a condiciones patológicas, aunque, también en muchos casos, originados por una previa ausencia de sensibilidad moral, de interés real y positivo por el trabajo y por los demás hombres.

El suicidio de personas que tienen familia (padres, marido o mujer, hijos) es también un acto de injusticia respecto a esos parientes.

La responsabilidad por el aumento de los suicidios -sin quitar la personal que exista en cada caso- está en cierto modo repartida entre los que componen la sociedad. En efecto, todas las opiniones y prácticas que llevan implícitas una falta de respeto a la vida (aborto, eutanasia) crean un ambiente social en el que es más fácil el suicidio. Lo mismo puede decirse de las opiniones vertidas en la prensa, el cine, la literatura, etc. , que presentan el suicidio como “una salidad digna” y “más humana” que el trabajo de afrontar con entereza las indudables dificultades de la vida.

Con el suicidio se pone en juego la condenación eterna del alma, aunque no se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte, pues Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida (Catecismo de la Iglesia católica 2280 a 2283).

Si se comete con intención de servir de ejemplo, especialmente a los jóvenes, el suicidio adquiere además la gravedad del escándalo. La cooperación voluntaria al suicidio es contraria a la ley moral.

Trastornos psíquicos graves, angustias, o el temor grave de la preuba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida.

Hay que despertar mucho la confianza en Dios en esas personas que sufren estas tentaciones de suicidio, ayudarles a valorar el don de la vida, el sentido del sufrimiento, y estar muy cerca de estas personas con el aliento y la oración.

Extraído de Catholic.Net

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Oct
18
2009
0

¿NO SERÁ QUE EN LA IGLESIA NO HAY AUTORIDAD?

Desde la afirmación de quedar atado/desatado en el cielo lo que en la tierra la Iglesia decreta/deroga, es evidente que un mismo proceder pueda urgir bajo pena de pecado mortal y condenación eterna en un determinado tiempo y en otro no, según tenga establecido la Iglesia en cada momento. Como no guardar ayuno desde las 12 horas de la noche anterior a la comunión, no tener iluminado el sagrario con lamparilla de aceite de oliva, comer carne los miércoles de cuaresma que siguen al de ceniza, celebrar misa en lengua vernácula o por la tarde, no oírla y trabajar el jueves de la Ascensión o el del Corpus, ordenar de diáconos a casados, disponer la cremación del propio cadáver, etc., etc. Habiendo sido desatado todo esto por la Iglesia en vida de muchos de nosotros, no se puede admitir, desde tal presupuesto, que ahora se peque y se merezca el infierno por no atenerse a nada de ello.

A partir de esa misma afirmación es igualmente obvio que un mismo comportamiento sea pecado mortal, o no, a tenor de lo atado por la Iglesia para el lugar en que se tenga la residencia (como no oír misa el día de la fiesta patronal del lugar, si se está en él); o para el rito al que se pertenezca, ya al latino, ya a los orientales católicos (como ordenar de sacerdotes a casados).

Si todo ello resulta obvio a partir de dicha convalidación divina, no lo es menos que obliga a negar que sea infranqueable el abismo que separa el infierno del cielo (como le dijo Abrahán al abrasado Epulón), al menos para los condenados por violar leyes eclesiásticas, luego desatadas. Porque la derogación de la ley, al suprimir el motivo de condena, arrastra el fin de la pena impuesta por violarla. De ahí que en España, al despenalizarse el adulterio en 1978, se excarcelara de inmediato a las mujeres condenadas a prisión por haberlo cometido. Y esto es lo que debe decirse que sucederá en el más allá, al presuponerse asumida en el cielo, como las demás, la disposición eclesiástica del c. 1313,2 del Código de Derecho Canónico: «Si una ley posterior abroga otra anterior, o al menos suprime su pena, ésta cesa de inmediato».

¿Con qué nos quedamos entonces?: ¿con que el infierno no siempre es eterno y se nos engañó desde siempre?; ¿con que Dios es infiel a su palabra y no asume las desataduras eclesiásticas?; ¿con que el infierno sólo es eterno para los violadores de su Ley y para los insumisos a leyes eclesiásticas fallecidos antes de ser éstas desatadas?; ¿con que Dios es menos benigno y civilizado que el hombre, en vez de Amor y perfección suma?; ¿con que Él mismo menosprecia tanto su amor al mundo hasta la entrega de su Unigénito a la cruz por la salvación de todos, que prefiere la condenación eterna impuesta antes de la derogación de su causa?; ¿con que es injusto y cruel al mantenerla, pese a carecer ya de motivo, tras haberlo abrogado la Iglesia? ¿O nos quedamos simplemente con que es falso que quede atado/desatado en el cielo lo que la Iglesia decreta/deroga en la tierra? Ésta es la única posibilidad que ni encierra la contradicción de afirmar y negar a la vez la eternidad del infierno, ni es manifiestamente herética y blasfema.

Que la Iglesia carezca de autoridad para sancionar con pena eterna leyes que, vigentes hoy, puedan mañana ser desatadas (como por definición son todas las suyas derogables y dispensables) es conclusión exigida por la propia obviedad de este planteamiento. Tanta, como la de que dos y dos son cuatro, o la de la respuesta del ciego de nacimiento a los razonamientos de los fariseos sobre la condición pecadora de Jesús: «Lo único que sé es que yo antes estaba ciego y ahora veo».

Tal obviedad no puede resultar afectada por uno de los varios sentidos que se han dado al giro arameo atar/desatar en la tierra/en el cielo. Menos aún, cuando entre ellos figura el diametralmente opuesto: lo que autoricéis/prohibáis en la tierra será lo ya autorizado/prohibido en el cielo. Este significado, por lo demás, es el único que casa con la afirmación de Jesús de decirnos como lo oyó, lo que su Padre le mandó decir, sabedor de ser vida eterna su mandamiento (Jn 12,49-50); el único que casa con su mandato a los apóstoles: «Haced discípulos de todas las gentes […] enseñándoles a guardar todo lo que yo os mandé», y con la súplica «hágase (llegue a ser, establézcase, implántese, etc.) tu voluntad, tal como en el cielo así en la tierra ». La angostura de estas líneas no me permite detenerme en esto, ni en los argumentos, análogos a los de los fariseos al ciego de nacimiento, que se hacen a partir de la Escritura y de la Tradición, a favor de la repercusión eterna de los preceptos eclesiásticos urgidos bajo pena de pecado. Quien tenga interés puede verlo en mi libro Parábola del Pecado Original, aunque en realidad todo ello sobra ante la obviedad del propio planteamiento aquí presentado que, en honor a la verdad, sólo revoca los muros del que me hizo un abogado tras leer ese libro mío.

Supuesto inaceptable como digo, salvo con herejía y blasfemia, que las leyes eclesiásticas abolibles y dispensables, puedan condicionar la salvación eterna, o tener repercusión alguna en el siglo venidero, deberían ser rechazados de cuajo (Col 2,20). No sólo por su esterilidad salvífica; sino, además, por no subyugar ni cargar de opresión y cadenas al hombre llamado a la libertad (Gal 5,13). Aunque su contenido sí pueda ser asumido libremente, como modo mutable y perfectivo, personal o incluso comunitario, de expresar, plasmar o condimentar humanamente la fe; sin embargo, sería deseable una cautela máxima, a fin de de no deslizarse sin sentir hacia la perversión de llegar a tenerlo por exigencia de salvación o de mejora de la misma. De este modo, para lo más que vale es para creerse mejor que los demás al abrigo de la ley de la jactancia, la abolida por la de la fe en Jesús (Rom 3,27-28); para juzgase merecedor de la invitación del Rey al banquete de bodas de su Hijo (Mt 22,3), cuando sólo se es siervo de nacimiento, sin más capacidad propia que la de hacer lo que se tiene que hacer (Lc 17,10); y para convertir la fe en secularismo. El que consiste en dar valor de eternidad, no a la palabra de Dios, que permanece para siempre (1Pe 1,25), ni al amor, que es imperecedero (1Cor 13,8); sino a leyes, prácticas y usos de este siglo que, sean optativos o de lo más necesario e imprescindible en la vida del hombre aquí, se evacuarán todos en la muerte, como se evacua en el retrete todo lo que entra por la boca del hombre (Mt 15,17). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

JOSÉ MARÍA RIVAS CONDE
JOMARI { arroba } telefonica.net

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May
06
2009
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Bingo Parroquial: ¡Gracias a todos!

La Comunidad Crsitiana agradece el gran apoyo de quienes pusieron todo su esfuerzo para que se realice la esperada actividad central.

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Abr
20
2009
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Cursos de Formación Permanente 2009

Los siguientes talleres de dictarán en el Centro Parroquial Oscar Romero Av. Bolívar antes de llegar a la av. Central en Villa el Salvador, de 7:00 pm a 9:30 pm :

1ra Semana Mayo
Taller Abierto a todos (preámbulo):
“CÓMO LEER INTERPRETAR Y VIVIR LA BIBLIA”
Padre Eduardo Arens

11 al 14 Mayo
“JESÚS MODELO DE PERSONA NUEVA”
Teólogo Juan Carlos Diaz

15 al 18 Junio
“VOCACION Y MISIÓN DEL LAICO”

Sociólogo Luis Llontop

20 al 23 Mayo
“REINO DE DIOS Y NUEVA SOCIEDAD”
Padre Felipe Zegarra

17 al 21 Agosto
TALLERES :

  1. SITUACION DE LIMA SUR
  2. PLAN PASTORAL DIOCESANO
  3. LIDERAZGO PARA LA MISIÓN

21 al 24 Setiembre
“ESPÍRITU EMPRENDEDOR SOLIDARIO”
(Cocreadores y santificando el mundo)
“DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA”
Economista Javier Iguiñiz

19 al 22 Octubre
“ECONOMIA SOLIDARIA Y SUS POTENCIALIDADES PARA LA LUCHA CONTRA LA POBREZA Y EL DESARROLLO INTEGRAL”
Economista Humberto Ortiz y Equipo de CEAS

16 al 19 Noviembre
“MISION DE LA IGLESIA: ECONOCMIA SOLIDARIA”

Economista Humberto Ortiz y Equipo de CEAS

Para mayor información puedes llamar a los teléfonos:
7152970 – 7152971
2931610 – 997942695

El Programa de Formación Permanente es para Laicos interesados en aprender y tener una formación integral. Para ello recomendamos tu compromiso con el Programa, de inicio a fin.

OBJETIVO:

Velar por la formación permanente e integral de las personas, enraizadas en su cultura, capaces de responder a los signos de los tiempos que exigen la participación en los procesos t dinámicas sociales en el país y el mundo.

DEBES TENER EN CUENTA LO SIGUIENTE:

  • Estar convencido de querer formar parte de este Programa.
  • Los cursos se realizan por la noche de 7:00 a 9:30 pm de lunes a jueves, una semana por mes.
  • El aporte de todo el año es de S/. 25.00
  • Se emite un certificado válido para currículum, pero con un mínimo de 75% de asistencia.
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Abr
15
2009
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Congregación Religiosa Apostólica: Hermanas de San José de Cluny

javouheyAna Maria Javouhey nació el 10 de Noviembre de 1779.
Desde muy joven aspiró a la vida religiosa. Tras diferentes ensayos, el 12 de mayo de 1807 fundó en Chalon   con sus tres hermanas y cinco compañeras, la congregación de San José, cuya Casa Madre se instaló en Cluny en 1812. Al principio, las Hermanas se dedicaron a la enseñanza y al cuidado de los enfermos, pero pronto fueron llamadas desde la Isla de la Reunión, Senegal y, posteriormente desde otras colonias francesas como la Guyana Francesa, donde la Beata se consagró a la educación y a la emancipación de los esclavos negros. Pese a múltiples pruebas, provenientes particularmente del Obispo de Autun y de los colonos, la Congregación se desarrolló por ser la Obra que Dios había encargado a la Beata Ana María Javouhey.

Ana Maria Javouhey:

  •  - rechaza la esclavitud pues sabe que, “hijos del Padre común”, todos los seres humanos son  amados por Dios y llamados a la felicidad, a la plenitud de la vida, liberando en ellos la imagen de su Creador.
  •   – tiene preocupación de ayudar al otro a existir; sus métodos de educación respetan la naturaleza humana: “A los hombres libres no se les obliga, se les persuade”.
  • - comprende la importancia de la familia, de la propiedad, del trabajo, del respeto de la naturaleza, para hacer a las personas más conscientes de su valor y de su responsabilidad en la sociedad.
  • - en una época de confusión y de profundos cambios, sabe discernir las llamadas de su tiempo y responder a ellas preparando un futuro mejor.
  • - crea las condiciones requeridas para cambiar las situaciones que juzga intolerables; las analiza, propone soluciones y los medios que hay que emplear.
  • - no se contenta con llevar un remedio pasajero para el mal que encuentra sino que busca su raíz  para extirparla.
  • - se ocupa, con sus Hermanas, de los enfermos mentales y les restituye un rostro humano, desfigurado cuando estaban encerrados y abandonados.
  •  - cree en la capacidad de cada pueblo, de cada persona, para desarrollarse y tomar en sus manos su destino.
  •  - ayuda a los jóvenes africanos que desean ser sacerdotes, a pesar de los prejuicios de la época.
  •  - vive la inculturación: “Se conservarán  en cuanto sea posible las costumbres sencillas que convienen al clima; no se reformará más que lo que no es bueno”.
  •  - demuestra la influencia de las mujeres y su capacidad para hacer evolucionar las sociedades; ella misma va más allá de las costumbres de su tiempo a fin de poder realizar su misión”
  •  - está abierta a lo universal, tiene una mirada benévola hacia las culturas desconocidas, lanza a sus Hermanas en largos y peligrosos viajes y los emprende ella misma para anunciar la Buena Nueva del amor de Dios allí donde no es conocido.

Al morir ella el 15 de julio de 1851 la Congregación contaba un millar de miembros, presentes en los cinco continentes.

LA ESPIRITUALIDAD DE SAN JOSÉ DE CLUNY
 Es una VIDA, que sobrepasa toda formulación, suscita una respuesta según los signos de los tiempos. Es nuestra identidad, nuestra unidad. Se renueva a medida que se la comparte, puede encarnarse en las diversas culturas en las que encuentra adarajas y escollos.
Es DINÁMICA, influye en nuestra vida, inspira nuestros proyectos comunitarios. Es tan amplia que nos permite estar disponibles a las necesidades de nuestro tiempo, de dar testimonio en el corazón de mentalidades muy diferentes.
 Es un DON concedido a Ana María Javouhey para la Iglesia.

EL CORAZÓN DE NUESTRA ESPIRITUALIDAD
Hacer la Voluntad de Dios, como Cristo obediente, enviado por el Padre para salvar a todos los hombres.
Tener un corazón apostólico que tiene su fuente en la oración.

FIESTA DE ANA MARIA JAVOUHEY: 15 DE JULIO

Abr
15
2009
1

Congregación Religiosa Apostólica: Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús

rafaela4Las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús son una Congregación Religiosa Apostólica dentro de la Iglesia Católica. Fueron fundadas en 1877 por santa Rafaela Maria del Sagrado Corazón y su hermana la madre Pilar Porras y Ayllón.
Desde la espiritualidad ignaciana y la vida centrada en la Eucaristía, brota su misión, extendiéndose por 22 países, de acuerdo con el espíritu universal que impregna su ser y hacer.

Rafaela María del Rosario Francisca Rudencinda Porras y Ayllón nació en Pedro Abad, Córdoba, el 1 de marzo de 1850.
 Era miembro de una familia de once hermanos y dos hermanas. Al morir los padres, las hermanas pasaron un tiempo en las clarisas de Córdoba.
A la edad de 15 años había hecho voto de castidad perpetua, e intensificó su piedad y obras de caridad.
Con la ayuda de Mons. Ceferino González, la santa y su hermana Dolores fundan el Instituto de Adoradoras del Santísimo Sacramento e Hijas de María Inmaculada, pero al poco tiempo se traslada junto con otras 16 religiosas a Madrid, donde se les concede la aprobación diocesana en 1877, y 10 años más tarde, el Papa León XIII aprueba la Congregación con el nombre de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.
Pronto se multiplicaron las fundaciones de nuevas casas: obras de apostolado y adoración reparadora. En la base de todo estaba la altísima y continua oración, que la M. Rafaela vivía e infundía en sus hijas, y sus heroicas virtudes, sobre todo la profundísima humildad, tanto que alguien llamó a la Madre “la humildad hecha carne”.
Sin embargo, surgen pronto las desconfianzas, las incomprensiones, el arrinconamiento, el largo y absoluto olvido; graves dificultades que surgieron en el gobierno, la movieron a renunciar a favor de su hermana Dolores. Durante 30 años permaneció en el aislamiento, realizando duros trabajos y sufriendo pacientemente terribles humillaciones.
El Año Santo 1925, el 6 de enero, falleció.
Fue beatificada el 18 de mayo de 1952 y el 23 de enero de 1977 el Papa Paulo VI la canonizó.

Mª Pilar Porras Ayllón nació en Pedro Abad el día 13 de marzo de 1846. Su nombre de pila era Dolores, pero se la identifica con el nombre que llevó en el Instituto. Junto a su hermana  fundó la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.
Destacó como una mujer llena de fe, confiada en el Señor, humana en el trato, entusiasta de la libertad y el amor, amante de la caridad y la sencillez. Como su hermana, fue un cimiento del edificio, una piedra de las que “ni se ven”, pero que siguen sosteniendo la casa. Murió en Valladolid el 1 de julio de 1916.

LA ESPIRITUALIDAD DE LAS ESCLAVAS…
Nuestra misión es la Reparación al Corazón de Jesús (Constituciones, 2). En Él contemplamos la manifestación de la misericordia de Dios y, unidas a Cristo, queremos llevar a todos los hombres y mujeres al Padre.  La Eucaristía es la fuente donde nosotras, cada día, recibimos el ánimo y el aliento para vivir nuestra misión. Desde la espiritualidad ignaciana, seguimos a Cristo humilde y pobre, centro de nuestra vida, en cualquier parte del mundo donde seamos enviadas. Esta misión se concreta en: la adoración  y en la educación evangelizadora.
Prolongamos la celebración eucarística en la oración de adoración, y mantenemos nuestras iglesias abiertas mientras está el Señor expuesto sobre el altar, para que puedan acercarse a Él todos los que lo deseen.

FIESTA DE STA, RAFAELA MARIA: 18 de Mayo

Abr
15
2009
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Grupo de Oración Mariana

Coordinador: Gregorio Mujica

Abr
15
2009
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Animadores de Liturgia

Objetivo: Identificarse con Jesús, hundiendo sus raíces en El, teniendo en cuenta las dimensiones: humana,  intelectual, comunitaria, espiritual, pastoral y misionera.

Coordinadores: Edilberto Sebastian – Máximo Huamán

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Abr
15
2009
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Movimiento de Trabajadores Cristianos

Visión: Como cristianos: aptos para servir, fermento en la sociedad, renovador para enfrentar el mundo con coraje y esperanza en la búsqueda de la voluntad del Señor.

Coordinador: Juan Paredes Rivera

Abr
15
2009
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Comunidades Cristianas – Vision – Mision – Objetivos

Objetivo: Fortalecer las comunidades cristianas en los Grupos Residenciales de nuestra Parroquia.

Coordinadoras: Rosa Maria Maghyer  – Miriam C.de Montes

Abr
15
2009
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Pastoral Familiar – Vision – Mision – Objetivos

Visión: es la acción evangelizadora de la Iglesia orientada a hacer de la familia una iglesia domestica 

Misión: preocuparse de la evangelización de la familia como familia.

Objetivo: trabajar para que la familia sea “escuela de la fe”, “ofreciendo espacios formativos, momentos celebrativos…” (Documento de Aparecida)

Reuniones: Martes en la  Parroquia a las  8:00pm

Coordinadores: Mauro Díaz y Naria Rojas – Pompeyo Arias y Petronila Quispe

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Abr
15
2009
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Hermandad del Señor de Los Milagros

Reuniones: Los 18 de cada mes en la Gruta del grupo 21 a las  8:00pm

Coordinador: Alejandro Escalante

Abr
15
2009
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Pastoral Juvenil – Vision – Mision – Objetivos

Reuniones: Domingos 6 pm

Coordinador: Humberto Mora

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Abr
15
2009
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Catequesis Familiar – Misión – Visión – Objetivos

Misión: Colaborar en la construcción de la comunidad cristiana, desde la evangelización de las familias.

Objetivo: Acompañar a las familias en su camino de formación en la fe, en orden a la conversión y al encuentro con Cristo.

Coordinadores: Cesar Seminario y Olinda Alvarez – Luis Ayala y  Rosa Falconi – Mario Basurto y Luz Gonzáles

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Abr
15
2009
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Renovación Carismática

Misión: Contribuir a la renovación integral de la iglesia y del mundo, conforme lo propone el Concilio Vaticano II.

Objetivo: Fomentar una conversión personal, madura y continua a Jesucristo, con el poder del Espíritu Santo.

Reuniones: Lunes 7:30 pm

Coordinadores: Luís Michuy – Sandra Codarlupo Rojas

Sidead Sidead

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